03/09/10 - 12:42 PM
La Pedrera muestra la obra ecléctica y renacentista del artista Mariano Fortuny
Unas 300 obras de Mariano Fortuny Madrazo, hijo del pintor Marià Fortuny, exhiben en La Pedrera las múltiples facetas creativas de este artista, como la pintura, el grabado, la escenografía, la luminotecnia, la fotografía, el diseño textil y la moda. La exposición reivindica la figura de Fortuny Madrazo como "el Leonardo del siglo XX", como su amigo el escritor Proust le denominaba. De hecho, Mariano Fortuny encarna el ideal del "artista-artesano" que buscaba soluciones innovadoras para los retos que le planteaban.
Educado en un ambiente refinado y erudito, especialmente propicio para el fomento y el desarrollo de sus inquietudes intelectuales, Fortuny Madrazo, que nació en Granada en 1871, fue un artista ecléctico y en constante transformación. La exposición, que estará abierta al público en La Pedrera de Caixa Catalunya hasta el próximo 27 de junio, se adentra en los trabajos escenográficos que Mariano Fortuny hizo para la ópera "Tristan e Isolda" de Wagner, que se representó en la Scala de Milán en 1899.
Fortuny se implicó en esta ópera de forma muy intensa y planteó escenografías y vestuario. Todas las críticas destacaron los "bellos e ingeniosos efectos luminotécnicos conseguidos".
En Venecia, junto con su modelo y después esposa Henriette, creó en su Palazzo Pesaro Orfei, un palacio del siglo XV, un taller de estampación de tejidos que comenzaría su extraordinaria aventura en el campo de la moda.
De su vínculo con el poeta austríaco Hugo von Hofmannsthal, se presentó por primera vez en Berlín una pieza de vestir producida por Fortuny, el 'chal Knossos', presente en la exposición con otros de sus modelos.
Sus telas, sus tejidos y sus estampados fueron ganando fama y un lugar preeminente en el mundo de la moda y de las artes decorativas. Entre esos modelos destaca el vestido femenino Delphos, de inspiración helenística a partir de una idea de Henriette, un vestido que propiciaría su consagración internacional, después de que fuera adoptado por actrices como Sarah Bernhardt, artistas como Isadora Duncan o aristócratas como la marquesa de Polignac.
En 1909, Fortuny consiguió patentar en París una tela plisada de seda hecha con una máquina especial que él mismo había inventado, y también patentó un procedimiento de estampación polícroma sobre tejidos o papel. La producción del Palazzo Pesaro Orfei adquirió tal volumen que Fortuny Madrazo abrió dos boutiques, en París y en Londres.
Fortuny nunca reveló las fórmulas de sus tintes ni todos los detalles del sistema de plisado. Cuenta la leyenda, que al día siguiente de su muerte, su viuda Henriette, arrojó al agua de los canales de Venecia los colores elaborados por el artista para que nadie pudiera imitarlos.